Corrientes

Corrientes se extiende en una superficie aproximada de 88.199 km2, y cuenta con una población de 926.989 habitantes, lo que representa el 2,6% de la población total del país.

La provincia de Corrientes se ubica en el centro de la región mesopotámica, en el corazón mismo de la cuenca del Plata, donde confluyen los ríos Paraguay y Paraná.

Corrientes es productora de tabaco, yerba mate y té, arroz y cítricos, como así también son importantes sus industrias textil, maderera, frigorífica y el cultivo en invernaderos.

Entre sus mayores atractivos turísticos sobresalen los conocidos Carnavales de Corrientes, los más tradicionales de la Argentina. En varias de las localidades correntinas el carnaval se vive año tras año, haciendo participar de esta fiesta a miles de turistas de diferentes procedencias.

Además, la pesca es una de las razones por la cual anualmente los amantes de esta disciplina se congregan en las aguas de Corrientes para ser parte de diversas fiestas nacionales y provinciales.

Gran parte del territorio de Corrientes está ocupado por los majestuosos Esteros del Iberá, reserva única en el mundo, ideal para el turismo aventura.

La provincia de Corrientes es el paraíso del pescador de río, tanto por la pesca como por la exquisita gastronomía derivada de dorados, surubíes y pacúes, tanto a la parrilla, como en los más elaborados platos fíos y calientes.

Como en toda la mesopotamía, la cocina basada en mandioca y caza menor, particularmente en la zona del Iberá, brinda excelentes posibilidades a los innovadores que trabajan sobre la oferta de productos regionales.

El clima que predomina en Corrientes es subtropical sin estación seca, con precipitaciones abundantes y temperaturas elevadas, con escasas variaciones diarias y estacionales, sobre todo en el noroeste. El sur de la provincia de Corrientes presenta un clima más asociado con el templado pampeano.

Corrientes se encuentra entre dos ríos: el Uruguay, el Paraná, que constituyen las fronteras naturales de su territorio. La escasa altura de la costa del Paraná es causa de frecuentes inundaciones, aunque la infraestructura protectiva haya recibido un fuerte impulso a consecuencia de la devastadora creciente de 1982.